Las cosas buenas hay que saber esperarlas. Cuando lo que querés
tarda en llegar, el deseo crece y ahí tu corazón se prepara para vivir
eso que tanto esperás. Hay cosas que llegan más tarde de lo esperado, y
eso provoca ansiedad, frustración. Cuando menos lo esperás, es cuando
la vida te sorprende y esas son las sorpresas que más se disfrutan.
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